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21.3.11
8.7.10
El exorcismo del sofá
Hace un buen tiempo alguien muy querido me regaló su enorme sofá. Y con el sofá vinieron aparejados varios disgustos que hicieron que mi sentimiento por el mastodonte fuera predominantemente negativo, además de que el estado del
mismo ya mostraba cierta decadencia: quemaduras de cigarrillo, cierres rotos, tapizado gastado. Eso acrecentaba mi disgusto para con él.Un buen día una amiga me dio la idea de pintarlo con aerosol, igual a como Charly García pintaba sus jeans de plateado. Era una posibilidad, pero no me convencía, iba a quedar demasiado tosco,
demasiado obvio el hecho de querer tapar lo que hay abajo. Más tarde otro amigo mejoró la idea y me sugirió que usara la técnica de Jackson Pollock, y eso fue lo que hice durante los 7 días en que fui poseida por una fiebre descomunal. Al mismo tiempo que iba curándome del virus, el sofá y sus emanaciones energéticas hacían otro tanto.
Compré una linda tela, cosí las fundas (usando los cierres de las fundas anteriores, con deslizadores nuevos) y cha chan... tengo un sillón nuevo, salpicado con restos de pinturas varias que habían sobrado
de la obra de mi casa. Reciclar, transformar lo viejo, lo desgastado, lo que no nos gusta, en algo nuevo y útil, es una de las sensaciones que más satisfacción me producen.9.3.09
el otoño de las tapitas
La lucha es ardua. Un día el mural florece y a los pocos siguientes me encuentro con que las florcitas fueron todas arrancadas. A quién pueden molestarle unas flores de colores sobre una pared triste y gris? Pensé que la molestia no duraría gran cosa, así que volví a pegar las flores, muchas más flores coloridas, con la esperanza de que cambiase la forma de pensar de alguien a quien las flores le molestan, o por lo menos de que este ser estuviese ocupado con cosas más importantes. Pero no, a los pocos días de florecer, el mural fue intervenido por una mano que prefiere dejar huecos grisáceos donde una vez hubo color. El ying y el yang.Será cuestión de probar en terrenos nuevos, plantar otras semillas en áreas más fértiles.
Se buscan paredes desnudas, viejas, desvencijadas, para ser ocupadas por un jardín de plástico. Alguien tiene?
2.2.09
tantas tapitas tiradas

Hace una semana, corriendo por la playa de flamengo, mirando el dibujo que las olas dejaban en la arena, presté atención a la cantidad de tapitas, entre otras miles de cosas, que había tiradas.
Empecé a agarrarlas, no sé por qué. Cuando fueron demasiadas para sostener en la mano, encontré una bolsa, mientras tanto iba pensando... qué carajo voy a hacer con las tapitas... no importa, por lo pronto, sacarlas de la arena... ese día junté 148 tapitas en perfecto estado,12 rotas y una vaquita de plástico.
La segunda vez que fui a correr, un miércoles, después de un feriado, junté 540 tapitas. No exagero, no miento, las conté después de dejarlas en remojo y lavarlas. Son muchas tapitas para estar tiradas en una playa.
Cuando era chica, la playa estaba llena de caracoles, no de tapitas, los juntaba también, horas y horas eligiendo los caracoles más lindos para después llevarlos a casa y no saber qué hacer con ellos.
Naranjas, amarillas, azules, verdes y las violetas, que son las que más me gustan y las más difíciles de encontrar. Decidí hacer murales de tapitas, pegarlas una al lado de la otra, con cemento, en alguna pared.
Flores de tapitas.
Basura transformada en flores, lixo por luxo.
Todo el mundo puede aportar ideas, juntar tapitas, pegarlas, inventar usos, formas...
Empecé a hacer un mural, solamente para comprobar la eficacia de la técnica, del cemento como material de contacto. Hasta ahora siguen todas pegadas.
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