24.7.09
21.7.09
19.7.09
sedentarios y nómades

...Ambos -el civilizado y el nómade- necesitan puntos de referencia, para uno es el hogar estable, para el otro un trayecto habitual. Pero el nómade, según todos los testigos, conserva un secreto de felicidad que el ciudadano perdió, y a este secreto sacrifica la comodidad y la seguridad.
Para reencontrar este secreto, los ciudadanos se sienten, periodicamente, estimulados por los demonios de los viajes. Entonces, usan como pretexto los negocios o las vacaciones, un recital de rock o un encuentro con el papa: hacen las valijas y parten. El gitano se siente en casa en cualquier lugar. El ciudadano errante (el judío, el viajante, el turista) adonde quiera que vaya, se siente un extranjero. Múltiples son los éxitos, las coartadas y las sensaciones del viaje, pero uno solo es el profundo y verdadero motivo interior que lo determina: perseguir el secreto de esa remota felicidad.
Domenico de Masi.
O ócio criativo
Lamentablemente (qué palabra fea para empezar una frase, es que algo viene mal, solamente algo puede venir mal después de esa palabra...) en la Argentina no está disponible el libro de este sociologo italiano que recomiendo para todo aquel que quiera repensar su cotidiano dentro de un contexto mucho más amplio y conocer la evolución humana desde el punto de vista creativo. Nunca las cosas fueron como son ahora. Cambio de era. La post-industrial.
17.7.09
lunes de noche. noche de lunes

botas altas
acumulan poder
el ritmo de los tacos
suena a hueco
calidad para tus pies
para danzar sin lastimar tu cuerpo
el personaje te queda bien
tu balance hace que todos bailen
que todos bailen
esa movida estratégica
ese cambio de lugar
hizo que el rebaño
se pusiera a bailar
noche de éxito
con pies doloridos
convites gratuitos
que nunca usaré
recomiendo que salgas
y elijas con cuidado tu look
podés modificar una escena
con solo saberte vestir
me gusta tu juego
me enseña tu desapego
disculpen la ausencia
estoy fuera siendo feliz
6.7.09
5.5.09
Puñalada
el día se disponía si no difícil, complicado, compromisos que probablemente irían a dejarme tensa, tiempos cortos, y mucho trajín por delante. Pero superé las pruebas de a poco y con calma, si bien no conseguí lo que yo quería, logré salir ilesa de las situaciones, tanto que el día se dio vuelta y después de sacar fotos, perderme una clase de teatro por cinco minutos de retraso, ir a un local de Claro para reclamar un celular gratuito que supuestamente me correspondía pero resultó que no, intentar por última vez ganar el patrocinio del Metro do Rio sin tener el resultado esperado, visitar a una amiga que está internada por una fuerte infección en el estómago, sacar más fotos, intentar conseguir nuevos anunciantes para el mapa, llegar a la playa y saber que el clima humano no era el esperado, y sin embargo revertirlo, conseguir sentirme no sólo a gusto sino que disfrutando como un día de esos especiales, terminando el día con una práctica de altinha, ese juego carioca donde el objetivo entre los participantes es mantener la pelota siempre en lo alto, pasándola con todo el cuerpo menos con las manos, conociendo personas nuevas, artistas, llegar a casa justo para la primera reunión de consorcio de mi vida que me compete y... descubrir apenas estaciono la moto, que las dos bicicletas que me fueron prestadas no estaban más. Sin más. Se afanaron dos bicicletas encadenadas entre ellas de mi propio garage, a un mes de vivir en este edificio. Una caloi y otra que cuesta duzentas prata. Puñalada, un casillero al frente y 6 para atrás. Definitivamente están queriendo que desenvuelva el arquetipo salvaje que debe andar dentro de mí.
2.5.09

El primero de abril es el día de la mentira. Ese día me mudé. Con lluvia. Para lavar el alma, arruinar los muebles y borrar toda huella sucia que haya querido venirse a cuestas desde mi antigua morada. El flete tuvo que hacer dos viajes para trasladar todos los bártulos que acumulé durante casi dos años. Ni siquiera dormí en mi casa nueva esa primera noche, el olor del sinteco del piso de madera no lo permitía. El dos de abril viajé a argentina, conocí a mi sobrino Marcos y retiré toda mi historia material de las ocho casas donde la tenía repartida. Vendrían en barco hasta Río junto con muebles de amigos. Pero no vinieron, la aduana argentina no permitió esa extraña facilidad con la que se iban sucitando las cosas. Vine yo, con corte de pelo nuevo y el miedo de enfrentar una propiedad propia sobre la que no sabía absolutamente nada. De a poco las cajas desaparecieron y los bártulos fueron encontrando su lugar, una planta acá, la lámpara esa linda donde se pueda enchufar, las cremas dentro del botiquin, las ollas apiladas en el único estante de la cocina, la cama que contradice en todo las leyes del feng shui. Abril pasó con sorpresas asombrosas, con caricias, besos y paseos en bicicleta, con muchos feriados, con lluvia y playa llena, con el retorno a las artes culinarias, y a las comidas compartidas, con cine francés y pochoclo salado, con ansiedad, con soledad, con desorientación total. Con música nueva, con show de maracatú, con el intento de modificar la visión, el punto de vista. Ya que las cosas no cambian, vale la pena cambiar el ángulo desde el que se las mira. Chau chau abril, mes feliz, mes de amor y desamor, de cumpleaños, de garganta tomada y manos dadas.
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